El primer ministro de Armenia ordena el cese del jefe del Ejército que exigió su renuncia y habla de “intento de golpe de Estado”

El primer ministro armenio, Nikol Pashinyán (en el centro, de traje), junto a sus partidarios en la plaza principal de Yereván, el 25 de febrero de 2021.

El primer ministro armenio, Nikol Pashinyán (en el centro, de traje), junto a sus partidarios en la plaza principal de Yereván, el 25 de febrero de 2021.Hayk Baghdasaryan / AP

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyán, ha ordenado este jueves el cese del jefe del Estado Mayor, Onik Gasparyán, que había encabezado una carta firmada por más de 40 altos cargos militares exigiendo la renuncia de Pashinyán por la derrota de Armenia en el conflicto de Nagorno-Karabaj con Azerbaiyán, que se saldó con la muerte de unos 3.000 soldados de cada bando y unos 150 civiles. El primer ministro, que enfrenta grandes protestas desde que el pasado noviembre firmó un acuerdo de paz con Bakú negociado por Rusia que implicaba la cesión del control de territorios en el enclave montañoso, ha definido la iniciativa de la cúpula militar como un “intento de golpe de Estado” y ha instado a sus seguidores a salir a la calle para respaldarle.

La oposición, sin embargo, se mantiene firme y reclama a Pashinyán que desaloje el poder como única salida a la situación de tensión política. Le acusan de querer llevar al país a una guerra civil. La situación en Armenia, en grave crisis desde que volvió a calentarse el conflicto de Nagorno-Karabaj en septiembre y se vio la desventaja del país del sur del Cáucaso frente a Azerbaiyán, que ha contado con el apoyo de Turquía, va camino de empeorar. El Kremlin, que negoció los acuerdos de paz y que es aliado de los dos países, se ha mostrado muy preocupado este jueves por la situación en Armenia y ha pedido calma a las partes. A finales de noviembre, en una dura intervención, el presidente ruso, Vladímir Putin, que tuvo un papel muy destacado en la firma del pacto de cese de hostilidades, avisó de que romperlo sería un “suicidio” para Armenia, donde tiene un base militar y fuertes lazos.

En una manifestación en la capital, Yereván, junto a su hijo, varios ministros y cientos de seguidores, el primer ministro armenio defendió su decisión y reclamó a sus seguidores que no decaigan en su defensa del Gobierno. “El Ejército está subordinado al pueblo y al primer ministro”, dijo Pashinyán citado por la agencia Interfax. El primer ministro instó a los militares a “proteger las fronteras” y no caer en lo que ha considerado provocaciones espurias. “Un golpe militar no funcionará. Todo terminará pacíficamente, decidiremos qué hacer junto a la ciudadanía”, ha clamado Pashinyán durante la marcha en Yereván.

Los partidarios de la oposición también han salido a la calle en Yereván. Con gritos de “Nikol Pashinyán], traidor” y “Nikol, dimite”, han bloqueado algunas calles alrededor del centro. El tráfico de la ciudad está paralizado, según informan los medios locales. Acusan al primer ministro de llevar a cabo una política y mediación nefasta en la guerra de Nagorno Karabaj, en cuya última escalada, que duró 44 días y que terminó con una derrota para los armenios en el enclave, considerado parte de Azerbaiyán, pero hasta hace poco controlado por Armenia y que ha estado en conflicto desde 1994.

El opositor Partido Republicano, liderado por el expresidente y ex primer ministro Serzh Sargsyan, ha cargado duramente contra Pashiyán. “Estas autoridades derrotistas están tratando de conducir deliberadamente al país hacia una guerra civil. Están listas para tomar esas medidas para mantenerse en el poder”, dice en un comunicado.

Pashiyán ha tenido una confrontación en los últimos días con varios miembros del Ejército y también despidió hace unos días al subjefe de la cúpula militar, Tiran Jachatryan, que criticó y calificó como “frívolas” sus palabras sobre que solo el 10% de los misiles Iskander de fabricación rusa y que se utilizaron en el conflicto de Nagorno-Karabaj explotaron al impactar. El cese de Jachatryán ha provocado todavía más malestar y desencadenado la polémica carta. El presidente del país, Armén Sarkissyán, aún debe firmar la destitución del jefe de la cúpula militar ordenado por Pashinyán.

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